Al final del túnel

Lima, 26 de abril de 2020

Bonjour, Marie!

De todo corazón, espero que al recibir esta carta, estés bien de salud al lado de tus padres: mi tía Juliette y mi tío Eric en París.

¡Ay, tengo mucho que contarte y no sé por dónde empezar! Bueno, te diré que recibo clases virtuales, ya que no puedo ir a la escuela por la pandemia. Como tampoco puedo salir a la calle para jugar con mis amigas del barrio o manejar la bici por el parque, juego en el patio de la casa con Toby que ha crecido como un elefante y destroza todo lo que encuentra con sus colmillos de morsa.

Sabes Marie, mamá me está dando clases de francés. Si supieras que es muy difícil dibujar los sombreritos sobre las letras, pero la pronunciación es música para mis oídos.

Sé que estamos en la era del ciberespacio y me has pedido varias veces que use el Facetime para conversar, pero me parece muy frío. No puedo darte un fuerte abrazo ni un beso a través de la pantalla. Por favor, sé paciente conmigo, Marie.

Perdí el celular y Javier no se mueve de la computadora todo el día. Prefiero escribirte. Me gusta ver cómo el lapicero se desliza sobre una hoja de papel y estoy juntando todas estas cartas en una caja vacía de jabones con agradable aroma. Prometo que te las enviaré cuando vuelva a funcionar el servicio postal.

Sabes Marie, tengo pesadillas. Sueño que camino sola en un túnel muy oscuro y siento mucho miedo. En eso, escucho gruñidos y cuando volteo, veo a un animal horrible. Es como un perro muy peludo. Sus ojos son rojos como dos tomates, tiene dientes afilados y garras de león. Yo corro y corro. Despierto muy asustada y es cuando suenan las sirenas de los patrulleros en la calle. Solo atino a esconderme bajo las mantas hasta quedarme dormida.

A veces, sin querer, escucho detrás de las puertas. Mamá y Javier discuten. Dicen que los ahorros están acabandose y que es muy probable que yo sea matriculada en un colegio público de Lima. ¡Ay, Marie! Eso significa que ya no volveré a ver a mis amigas ni a mis profesoras… Tampoco volveré a caminar en ese patio tan grande donde estaba la gruta de la Virgen de Fátima…

Cuando me asomo por la ventana, las calles están vacías, calladas y tan tristes como yo y cuando eso pasa, mamá hace que olvide mi pena, diciéndome que le ayude con las tareas de la casa.

Sabes Marie, mañana cumplo 11 años y no habrá fiesta gracias al Coronavirus, pero mamá dice que preparará una torta helada de durazno por mi cumpleaños. No sé cómo hará.

Pero, con o sin pastel, pediré tres deseos con la mirada puesta en el cielo. Uno, que los científicos descubran la vacuna contra el Covid-19. Dos, que todas las personas enfermas recuperen la salud y tres, que acabe la cuarentena para que mamá regrese al trabajo y yo a la escuela, aunque no sea la misma de antes.

Tengo la esperanza que siempre hay una luz bendita al final del túnel por más oscuro que este sea.

Adieu. Prends bien soin de toi, Marie. Calins et bisous.

Ta cousine,

Nicole

#52 Retos Literup (12 Relatos)

Reto#38: Tu protagonista escribe cartas a una niña de otro continente. Escribe un relato epistolar con esta correspondencia.

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